

Los Barrios y Pueblos Originarios de la Ciudad de México
Muchos barrios y pueblos originarios existen desde antes de creado el Estado mexicano. Y entre los antecedentes documentales o tradicionales que avalan el origen de un pueblo, o de un barrio originario destacan: Códice prehispánico, Cédula real, Fundo legal, Historia e identidad, Razón jurídica histórica, Título primordial, Tejido social generacional, Lazos comunitarios ancestrales, y hasta su Nopal genealógico con tradición para cohesionar el sello de identidad cultural en su territorio.
Por lo tanto, las comunidades de los barrios y los pueblos originarios, no tenemos 200 años de ser mexicanos. Pues somos barrios y pueblos originarios, desde antes del DDF, del GDF, de las Delegaciones, y de la ALDF; quienes con su nueva Ley de participación ciudadana, nos quieren imponer nuevas formas de representación que son contrarias a la colectividad que somos.
Con su técnica política-jurídica, pretenden cercenar nuestras comunidades, para abrirle la puerta a la Norma 26, favoreciendo los negocios del capital inmobiliario y su urbanismo depredador. Su tirada: edificar nuevos conjuntos habitacionales en pueblos y barrios originales, que aunque estarían regidos por la Ley de condominios, pretenden hacerlos incidir en la próxima geopolítica distrital electorera.
El adormilamiento ciudadano es tan profundo que necesitamos estar viviendo esta pesadilla, para despertar y actuar a tiempo, consolidando nuestro comunitarismo barrial y el colectivismo rural, contra el neoliberalismo. Aquí y ahora que todavía podemos encontrarle salidas a tantas verdades amargas, pues ya pasó mucho tiempo de que la Conquista silenció el canto y el poema de nuestros barrios y pueblos originarios.
Por las noches, ya se vuelven a escuchar los lamentos de La Llorona: llorando por sus hijos que están a punto de ser ahogados por los discursos y las festividades de la nueva historia oficial. O acaso ¿sólo nos estamos dejando mojar o remojar en ellas?.
Y para defender y difundir la memoria tradicional de los pueblos y los barrios originarios, los cronistas hacemos de la palabra nuestro chimalli contra la desolación cultural que quieren hacer de nuestro patrimonio histórico tangible e intangible.
Con investigaciones e ideas, en el texto y en el contexto, los cronistas de los barrios, las colonias y los pueblos, tenemos mucho tiempo articulando una resistencia cultural, no solamente contra 200 años de demagogia, sino también contra la Conquista religiosa que puso un santo por delante de los nombres originales de nuestros territorios. Debiendo rescatar lo que son históricamente y la identidad que representan localmente.
Por todo lo anterior, nuestras demandas actuales e históricas no únicamente son por la tenencia de la tierra, sino por la tenencia y salvaguarda del patrimonio histórico y cultural que preservamos. Y en esta lucha del tezontle contra la cantera, con la memoria debemos llegar hasta donde se pueda y como se pueda. Pues lo que necesitamos no son más artilugios legislativos para socavar lo que estamos viviendo, pues a mayor crisis mayor tristeza por la ciudad que hace de los barrios y pueblos centros de negocios lucrativos para unos cuantos.
Debemos encontrar la mejor manera de pensar, y de expresar todo esto, para cohesionar a los barrios y los pueblos originarios. Pues las individualidades deben quedar subordinadas a los intereses de todos, contribuyendo al bien común. Pero, también expresándonos y dejándonos ver y sentir políticamente, defendiendo el territorio, la identidad, y la economía, como parte del patrimonio y recurso colectivo local.
Otra vez está en juego todo lo que define, social e históricamente, nuestra identidad propia. Y en uso de nuestra autonomía y libre determinación, como barrios y pueblos originarios, no permitamos la esclavitud política, partidista y de estado. Pues así como nos enorgullecen de los pueblos indígenas del pasado, a los de hoy los avergüenzan y marginan.
1325 / Fundación de Tenochtitlan / Cuando nuestra Anáhuac fue conquistada / hartos habitantes no dijeron nada. / En Tenochtitlan, en la gran Tenochtitlan / todo sucedió en la gran Tenochtitlan. / Cuauhtemoctzin, en Tepito, con el valor / de unos cuantos les opuso resistencia. / Tequipeuhcan: 13 de agosto de 1521 /
¡En el 2010 no estamos rescatando la historia
nuestra Historia es la que nos está rescatando a nosotros!
En el Congreso de Pueblos Originarios, Indígenas y Núcleos Agrarios, celebrado en la Ciudad de México del 23 al 26 de julio de 2010, acreditado cómo Delegado, Alfonso Hernández Hernández, presentó en la Mesa 4, la autoadscripción de Tepito como barrio originario.
Aunque el criterio es que sólo los pueblos originarios tienen barrios originarios. Tepito formó parte de la cuna histórica de la ciudad de México, adscrito al pueblo de México. Siendo un modesto solar nativo en la zona lacustre del tianguis de Tlatelolco. Por lo tanto, en la Sesión Plenaria se votó unánimemente por su registro y consideraciones subsecuentes de su netamorfosis imarginada.
Tequipeuhcan se encuentra en el cruce de las calles de Constancia y Tenochtitlan, atestiguando que Cuauhtemoctzin, después de salir del teocalli de Tlatelolco, allí resistió durante 93 días el “Sitio de Tenochtitlan”. Tequipeuhcan quiere decir: “lugar donde comenzó la esclavitud o el tequio obligado” en Tepito.
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