

Encubrimiento por receptación
¿para justificar otra expropiación?
Si Tepito no existiera ¡habría que inventarlo! Porque al igual que a todo México, lo saquean mañana, tarde y noche, dizque por incurrir en el “encubrimiento por receptación” de mercancías de dudosa manufactura y procedencia.
Ante la próxima apertura del DIF-Tepito, el GDF, la PGJ, la SSP, y la PGR, mantienen un cerco policíaco en torno al barrio bravo, haciendo alarde del estigma delincuencial de Tepito, tan en la boca de todos los agentes y comandantes que no pasan la prueba antidoping, ni el test cromático gris rata.
Operativos van y operativos vienen, e igual que la cosecha de mujeres “nunca se acaban”. Pues forman parte del botín de guerra de las corporaciones regidas por la economía de la vigilancia.
Con decirles que, hasta pusieron una cámara telescópica a la entrada de la calle de Alfarería, pero, no precisamente para cuidar la estatua del monumento al Generalísimo Don José María Morelos y Pavón, sino para camarografiar a todos los devotos que asisten al nicho de La Niña Blanca, en el 12 de Alfarería.
En el Metro Lagunilla, los pitufos basculean a cuanto chavo y paisano se les antoja extorsionar, con la amenaza de remitirlos por cruzar territorio apache. Peralvillo y Libertad, Matamoros y Peralvillo, Avenida del Trabajo y Caridad, Vidal Alcocer y Granaditas, Constancia y Tenochtitlan, son rebanadas del pastel policíaco, para subir el costo de los chocolates y la venta de pornografía.
El más reciente robo, disfrazado de decomiso, se lo dieron a unas accesorias del corredor comercial en Díaz de León, donde la PGR colocó sellos de Inmueble Asegurado.
Aunque la CDHDF, siendo una instancia no gubernamental, emitió una Recomendación al GDF, para que con sus propios medios “reivindicara la imagen de Tepito y la de los tepiteños”. A Marcelo Ebrad le preocupa más el negocio especulativo de la Slim Village, el Corredor Turístico Catedral-Basílica, y el Mega-Sanborn´s del Bicentenario.
Frente a todo este proceso del urbanismo depredador, el nopal genealógico de Tepito continúa siendo padre de muchas actitudes, y madre de muchas expresiones, que luego reproduce la barriada por toda la ciudad.
Nuestra identidad barrial está garantizada mientras perviva como una forma de vida, como un estado de ánimo, como un modo de ser, y hasta como un estado mental que nunca le podrán expropiar a Tepito y a los tepiteños.
Atentamente
La verdolaga enmascarada, y
El chico temido de la vecindad